Michael, un niño de apenas 2 años, hijo de Kim Lahar, sobrevivió a un gran accidente que lo llevó a estar en el fondo de una piscina con síntomas de ahogamiento, por lo que tuvo que requerir de maniobras de reanimación.
Tras recuperarse, el pequeño sorprendió a su madre y familia al contarles su experiencia de haber estado con Jesús y que Él mismo lo había dejado vivir y llevado de regreso con su madre.
El pequeño ya tenía una historia familiar considerada como extraordinaria, pues su madre, al estar embarazada fue diagnosticada con cáncer, proponiéndole el médico, debido al riesgo de la enfermedad, interrumpir el embarazo, pues se corría el riesgo de que el bebé fuera afectado.
Ella decidió consultar otro especialista y afirma que en alguna de esas consultas, Jesús hablaba a su corazón, asegurándole tener un hijo que sería la señal de sanidad en su cuerpo.
Pasó el tiempo y fue que a los 2 años de edad de Michael, al estar visitando a su abuela, el pequeño cayó a la piscina. La abuela corrió hacia el agua y sacó al pequeño del fondo clamando a Dios por su vida mientras realizaba las maniobras de reanimación.
Mientras Michael era traslado al hospital por los bomberos, comenzó a moverse y esa misma noche el niño relató que había ido a la “casa de Jesús” y que le pidió regresar con Kim, su madre, y Jesús lo cargó sobre su hombro hasta llevarlo con ella.
La recuperación del pequeño sorprendió a los médicos, pues según el informe médico, había estado muerto.
Tanto el médico que atendió a Michel como Kim, su madre y familiares, atribuyen lo ocurrido enteramente a Jesús.
Lo sucedió impactó profundamente al personal médico que había perdido la fe en Jesús y decidieron no cobrar sus servicios a la familia además de fortalecer su fe.
Cristina García

