Scott Langemeir, misionero, dio testimonio de cómo Dios movió los corazones que encontraron en Cancún una nueva vida en Cristo.
Los misioneros ministraron al personal y a los huéspedes del hotel en el que se hospedaron, lo que dio lugar a muchas oportunidades para compartir el mensaje de la salvación.
Entre los testimonios que más destacaron fue el de un hombre que dijo:
“Me contó que su madre había fallecido recientemente a causa del alcoholismo… y en medio de nuestra conversación, cogió su cerveza, la vació toda en la playa y dijo que quería entregar su vida a Jesús”.
Durante esta campaña evangelística, 22 nuevos creyentes fueron bautizados en el océano y muchos más decidieron entregar sus vidas a Cristo, por lo que Langemeir expresó:
“Me gusta ver a las personas a través de los ojos de Jesús, que están esperando esa próxima conversación. Están esperando a que alguien les comparta las buenas nuevas porque son las buenas nuevas”.
Cristina García.

