Hace unos días, en el campus de la universidad de Florida, estudiantes y líderes cristianos extendieron lo que estaba programado como una conferencia normal en una vigilia extendida que nadie deseaba abandonar, pues se vivía un ambiente de arrepentimiento y búsqueda de Dios que salió de todo lo programado.
Se impartía en la Universidad Southeastern, en Lakeland, Florida, una conferencia de tres días, pero la oradora Jennie Allen llamó a los estudiantes al arrepentimiento y fue así como los jóvenes empezaron a confesar pecados en voz alta y públicamente: “se inclinaron por completo y empezaron a confesar tan fuerte como podían”.
Jonathan Rivera, pastor del campus, describió el momento: “después de esas confesiones algo se desplazó en la sala, algo innegable”.
Jennie Allen declaró en sus redes sociales: “Hace dos horas se suponía que esto debía terminar… hicimos un llamado al ministerio y casi toda la sala se puso de pie… no sé qué está pasando”.
Se canceló tanto el almuerzo como las clases porque la adoración no se detenía, el tiempo de adoración y oración se extendió por más de 24 horas y terminó en la capilla del campus, pues los participantes tuvieron que desocupar el edificio alquilado donde se reunieron inicialmente.
“Lo que sucede no se trata de ruido o de una euforia emociona, sino de una profunda hambre y deseo de ser formados a la imagen de Cristo”
Todo avivamiento verdadero debe producir fruto:
“En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes.
Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo”.
Efesios 4:23-24
Cristina García.

