Hace algunos días en una tienda de empaques de Brasil, las llamas consumieron tanto mercancía como documentos y gran parte de todo lo que se encontraba dentro del establecimiento.
Lo más asombroso fue que entre los restos carbonizados apareció una Biblia prácticamente intacta, lo que emocionó a quienes se encontraban en el lugar.
El propietario llegó cuando la tienda ya estaba en llamas y no pudo contener las lágrimas frente a la destrucción, a pesar de que los bomberos trabajaron en controlar el fuego lo más rápido posible.
Al tener acceso al establecimiento para retirar los escombros, los amigos del comerciante tenían la misión de recuperar lo más que pudiera haber sobrevivido.
Uno de ellos encontró la Biblia guardada en una mesa que había sido consumida por las llamas. Wyldes, el propietario dejó clara su sorpresa:
“Se quemó todo y me entregó la Biblia que estaba sin un rasguño”
El fuego destruyó bienes materiales que costaron años de trabajo, pero la Biblia permaneció en medio de todo como un recordatorio de que lo material puede desaparecer, no así la Palabra de Dios.
“La hierba se seca y las flores se marchitan, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre” Isaías 40:8
Cristina García

